La participación de niños, niñas y adolescentes en las decisiones públicas no es un asunto simbólico: es un derecho constitucional y una necesidad para construir una ciudad más segura, equitativa y con mayores oportunidades. Por eso resulta relevante la realización de una nueva sesión del Consejo Consultivo Local de Niños, Niñas y Adolescentes de Usaquén, un espacio donde las nuevas generaciones pueden expresar sus ideas y proponer soluciones para su entorno.
Durante la jornada, el juego, el arte y el trabajo en equipo fueron las herramientas para fortalecer la participación y construir propuestas orientadas a la convivencia, la protección y el bienestar de la infancia y la juventud.
¿Cuántos niños y jóvenes viven en Usaquén y en Bogotá?
Según cifras oficiales de la Alcaldía Local de Usaquén, la localidad cuenta con aproximadamente 142.000 niños, niñas y adolescentes, una población equivalente a la de una ciudad intermedia del país.
A nivel distrital, la magnitud es aún mayor. De acuerdo con las proyecciones del DANE, en Bogotá viven cerca de 2,1 millones de personas entre los 0 y los 17 años, es decir, alrededor de uno de cada cuatro habitantes de la ciudad pertenece a la población infantil y adolescente. Esto convierte a la niñez en uno de los grupos poblacionales más importantes para la planificación de políticas públicas. DANE – Proyecciones de población
Pobreza: una realidad que aún afecta a miles de familias
Aunque Bogotá presenta los niveles de pobreza más bajos entre las principales ciudades del país, las cifras siguen mostrando una realidad preocupante para muchos hogares.
De acuerdo con el DANE, la pobreza monetaria en Bogotá fue del 23,7 % en 2024, lo que significa que cerca de 1,9 millones de personas vivían con ingresos insuficientes para cubrir sus necesidades básicas. La pobreza monetaria extrema se ubicó en 4,9 %, equivalente a más de 390.000 personas. DANE – Pobreza monetaria
Estas condiciones económicas tienen un impacto directo en la infancia: afectan la alimentación, el acceso a actividades culturales y deportivas, la conectividad digital y las oportunidades educativas.
Educación: alta cobertura, pero persistentes desafíos
Bogotá cuenta con uno de los sistemas educativos más grandes de América Latina. Según la Secretaría de Educación del Distrito, en 2025 la matrícula oficial superó los 710.000 estudiantes, atendidos en más de 400 colegios distritales. Secretaría de Educación del Distrito
La ciudad registra una tasa de cobertura neta en educación básica y media superior al 90 %, una de las más altas del país. Sin embargo, los retos no se limitan al acceso:
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Persisten brechas de aprendizaje entre localidades.
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La deserción escolar continúa afectando especialmente a estudiantes de sectores vulnerables.
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La salud mental se ha convertido en una preocupación creciente en los entornos escolares.
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Muchos jóvenes enfrentan dificultades para continuar estudios técnicos, tecnológicos o universitarios después de terminar el bachillerato.
¿Por qué es importante que participen los niños y adolescentes?
El artículo 44 de la Constitución Política establece que los derechos de los niños prevalecen sobre los derechos de los demás, y el artículo 45 reconoce el derecho de los adolescentes a la participación activa en la vida social y política.
Cuando los niños y jóvenes participan en espacios como el Consejo Consultivo, pueden señalar problemas que los adultos a veces no perciben: inseguridad en los parques, acoso escolar, falta de actividades culturales, deterioro del espacio público o dificultades de movilidad hacia sus colegios.
Escuchar estas voces permite diseñar políticas más cercanas a la realidad de los barrios y fortalece la formación de ciudadanía desde edades tempranas.
Una mirada crítica: participación sí, pero con resultados
Desde una perspectiva ciudadana, estos espacios son valiosos, pero su impacto dependerá de que las propuestas de los niños y adolescentes se traduzcan en acciones concretas.
Bogotá necesita que la participación infantil vaya acompañada de:
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Más inversión en educación pública.
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Programas de prevención de violencias y consumo de sustancias.
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Espacios deportivos y culturales seguros.
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Atención integral en salud mental.
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Oportunidades de formación y empleo para los jóvenes.
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Entornos urbanos donde los niños puedan jugar y movilizarse sin miedo.
La infancia y la juventud no solo representan el futuro de la ciudad: son ciudadanos del presente. Garantizar sus derechos, escucharlos y ofrecerles oportunidades reales es una de las decisiones más importantes que puede tomar Bogotá para reducir la desigualdad y construir una ciudad más democrática e incluyente.
Fuentes: DANE – Proyecciones de población; DANE – Pobreza monetaria 2024; Secretaría de Educación del Distrito; Constitución Política de Colombia; Alcaldía Local de Usaquén.












