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Adiós a los eternos trancones: habilitan la avenida Laureano Gómez (carrera Novena) y respira el norte de Bogotá

Abr 23, 2026

Mientras la ciudad avanza entre frentes de obra que a veces parecen interminables, el norte de Bogotá recibió finalmente un alivio largamente anhelado. Tras seis años de retrasos, tropiezos contractuales y un calvario diario para la movilidad de miles de habitantes, el Distrito habilitó por completo la avenida Laureano Gómez (carrera Novena) entre las calles 170 y 193, en el corazón de la localidad de Usaquén.

Una obra que superó un “viacrucis” de seis años

Contratada originalmente en 2017 y con entregas previstas inicialmente para 2020, esta vía se había convertido en un símbolo de las promesas inconclusas en materia de infraestructura vial. Problemas con redes de servicios públicos, hundimientos y tropiezo presupuestales mantuvieron a la comunidad entre polvaredas, barreras y desilusión.

Sin embargo, con una inversión que superó los 159.000 millones de pesos, este corredor de 2,3 kilómetros ya se encuentra al servicio de la ciudadanía, transformando por completo la conectividad de barrios tradicionales como San Antonio, Tibabita, Lijacá, Verbenal y Buenavista.

Un respiro real para la movilidad y el entorno

La puesta en marcha de los seis carriles distribuidos en dos calzadas no solo representa una nueva alternativa para descongestionar arterias colapsadas como la Autopista Norte, la carrera Séptima y la avenida Boyacá, sino que le inyecta un impacto directo en la calidad de vida de los conductores y peatones:

  • Ahorro en tiempos de viaje: Se estiman reducciones de entre 35 y 45 minutos en los desplazamientos entre el norte y los trayectos hacia el sur de la ciudad.

  • Espacio público renovado: La intervención entregó más de 23.000 metros cuadrados de espacio público, ciclorruta segregada, 254 nuevas luminarias y la siembra de 387 árboles.

La voz desde el territorio

Para quienes transitamos a diario por el nororiente de la ciudad, ver culminada esta obra demuestra que la veeduría ciudadana y la presión constante obligan a las administraciones a responder por los elefantes blancos del pasado.

“Esta ha sido una vía sufrida por toda la localidad, un verdadero viacrucis de años que hoy por fin ve la luz. El reto ahora es cuidarla y asegurar que la movilidad fluya con seguridad para peatones, ciclistas y conductores” , señalan colectivos y vecinos del sector.

La habilitación total de la carrera Novena comprueba que cuando los proyectos viales dejan el papel y se convierten en realidades tangibles, la ciudad gana en competitividad, pero sobre todo, los habitantes recuperan la confianza en el desarrollo de sus territorios.

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