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Petro rompe la “maldición” del desempleo estancado: ¿Qué significa este 9,2% en su bolsillo?

Mar 30, 2026

En un giro histórico, el gobierno de Gustavo Petro logra reducir la desocupación en Colombia a niveles no vistos desde hace casi una década. La cifra del 9,2% en febrero demuestra que subir el salario mínimo hacia un salario vital no destruyó el empleo, sino que lo está dignificando y formalizando frente a los ojos del mundo.

Por: Rodrigo Hernán Acosta / Redacción Bogotá Social

Durante años, la derecha económica en Colombia sostuvo un dogma inamovible: “si suben el salario mínimo por encima de la inflación, se disparará el desempleo”. Los vaticinios de “catástrofe” y caos laboral se repetían como una letanía en los medios tradicionales. Hoy, el reporte del DANE para el mes de febrero de 2026 ha dejado sin piso ese argumento, convirtiéndose en la prueba reina del éxito del modelo económico del “Cambio”.

La tasa de desempleo se ubicó en el 9,2%, la más baja para un febrero desde 2018. Pero, ¿qué significa esto para el ciudadano de a pie? Significa que hemos roto la barrera del desempleo estancado, logrando que el mercado laboral absorba a más de 23 millones de ocupados, priorizando la formalidad sobre el rebusque.

Los beneficios de este logro: De la cifra a la mesa

Llegar a este nivel de desempleo bajo el modelo del “Salario Vital” trae beneficios directos que antes se creían imposibles:

  • Adiós al “rebusque” inseguro: La cifra revela que el trabajo informal (el cuentapropismo) disminuyó un 1,2%, mientras que el empleo particular (formal) creció un 5,4%. Esto es positivo porque el trabajador pasa a tener seguridad social, salud y pensión.
  • Más plata en la calle, más ventas en el barrio: Con un salario mínimo fortalecido, el consumo en los hogares aumentó. El tendero y el pequeño comerciante venden más porque hay flujo de caja real, no basado en deuda, sino en ingresos genuinos que dinamizan la economía local.
  • Independencia del petróleo: Mientras el sector de hidrocarburos perdió cerca de 15,000 puestos de trabajo debido a la crisis climática y el fin de la era fósil, la agricultura y la industria descarbonizada están sacando la cara, demostrando que Colombia puede vivir de lo que produce su tierra.

El “Milagro Colombiano”: Desempleo bajo y un peso que se fortalece frente al mundo

El 9,2% de desocupación sitúa a Colombia en una posición de privilegio. Este logro no es aislado; coincide con un “Superpeso” que ha recuperado su valor de forma sorprendente, cotizándose hoy por debajo de los $3.900 pesos por dólar, una cifra que humilla los pronósticos de la derecha que hablaban de un dólar a $7.000.

Colombia frente al mundo: Un faro de recuperación Comparar este 9,2% con otras economías nos da la verdadera dimensión del logro:

  • En Latinoamérica: Colombia hoy supera en resiliencia a economías como Chile (8,5%) y Brasil (7,8%), que aunque tienen tasas similares, no han logrado el nivel de formalización laboral que está registrando el modelo de Petro.
  • A nivel global: Estamos superando a potencias de la OCDE como España (11,5%) y Grecia (10,2%), demostrando que un país del “sur global” puede estabilizar su mercado laboral protegiendo al trabajador y no solo al gran capital.

La correlación con el “Superpeso”: Más empleo, dólar más barato

Este éxito laboral está íntimamente correlacionado con la valoración de nuestra moneda. Un mercado laboral fuerte genera Confianza Inversionista Real. Los capitales ya no buscan solo petróleo; buscan apostar por la agroecología y la industria colombiana, lo que ha fortalecido el peso en un 15% en el último año.

Esta fortaleza monetaria permite el Abaratamiento de Insumos. Importar maquinaria y fertilizantes es hoy más barato, lo que reduce los costos para los empresarios y frena la inflación importada. Es un círculo virtuoso: peso fuerte, costos bajos, más empleo digno.

El plan final: Vencer la inflación definitivamente

Para que este éxito se sienta de verdad en el plato de comida, el Gobierno Nacional ha trazado la ruta final. El plan es claro: Ecopetrol debe entrar a producir fertilizantes en Monómeros.

Si producimos nuestra propia urea y subsidiamos el maíz nacional (cadena fundamental para el cerdo, pollo y huevos), los precios caerán drásticamente. “Así derrumbamos definitivamente la inflación”, aseguran fuentes del ejecutivo. Es el paso final para que el salario rinda y la economía sea verdaderamente productiva, industrializada y descarbonizada. El 9,2% es la prueba reina de que el modelo funciona y que el cambio es imparable.

 

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