Por: Rodrigo H. Acosta B.
La estrategia “Barrios Vivos 2025” de la Secretaría de Cultura, Recreación y Deporte de Bogotá trasciende la simple programación institucional para convertirse en un poderoso reflejo del poder de la ciudadanía y los agentes culturales para moldear su entorno. Es, ante todo, la suma de esfuerzos ciudadanos para la autogestión y la cooperación territorial, encarnando la visión de que el barrio es el verdadero epicentro de la cultura y la solución social.
Para la ciudadanía, Barrios Vivos no implica recibir eventos prediseñados, sino ser parte activa de “laboratorios de cocreación” donde las problemáticas se transforman en oportunidades a través del arte, la cultura y la acción colectiva. Este modelo de “Del Espectador al Creador” se está materializando con fuerza en la localidad de Usaquén, al norte de la capital.
En Usaquén, la estrategia se despliega a través de dos grandes hitos culturales que buscan conciliar el desarrollo industrial, la vocación residencial y el compromiso ambiental de la comunidad. Giovanni Escobar, Articulador Líder de la Estrategia para los Laboratorios Culturales, destaca la dualidad del territorio y cómo las comunidades han priorizado la sostenibilidad:
“En Usaquén estamos desarrollando dos hitos culturales, uno en el sector La Mariposa, maravilloso donde vamos a tener allí un despliegue importante alrededor del maíz, feria gastronómica, una maratón importante alrededor del arte, la cultura y por supuesto de este grano tan significativo para la localidad. Y en Toberín estamos realizando unas apuestas recreodeportivas que nos permitan hacer unos aportes bien significativos al cuidado del medio ambiente.”
La particularidad de la localidad, que mezcla zonas industriales y residenciales, se aborda con un enfoque que busca el bienestar de todos sus habitantes. Los ejercicios de cocreación han sido la clave para encontrar el equilibrio. Laura Garzón, gestora territorial para Usaquén, confirma que las soluciones propuestas por los ciudadanos están enfocadas en la sostenibilidad: “en los diferentes ejercicios y sesiones han propuesto el reciclaje. Tener en cuenta el reciclaje como factor importante que nos agrupe tanto lo industrial y esos procesos industriales con la cultura y el arte”.
El hito cultural de Toberín se encuentra en su fase de concertación y está centrado en la protección de los recursos naturales. Según Escobar, el objetivo es:
“…generar un gran certamen alrededor del agua y los diferentes elementos que tenemos como el fuego, el aire, la tierra, que nos permitan a partir de unas dinámicas recreo-deportivas crear una gran copa, un gran campeonato con las diferentes actividades que propendan por el cuidado del medio ambiente y de esa manera dejar un legado para la localidad que se repita año tras año y que más allá de poder generar, por supuesto, un compartir, por supuesto, un fortalecimiento de tejido social, nuevas redes de apoyo y demás, también una conciencia ambiental que propenda por mejorar cada uno de los de los territorios, barrios que existen en la localidad.”
La Mirada de la Comunidad: Artistas y Tejedores Sociales
La estrategia Barrios Vivos se nutre de las perspectivas de artistas y líderes comunitarios que ven en el arte y la cultura herramientas de transformación social.
Camila Alarcón, música de la localidad de Usaquén, destaca que el proceso es “muy interesante” y “muy retador”, pues requiere consensos, pero abre la puerta a la innovación:
“Ha sido muy interesante, ha sido muy retador, porque todo el mundo tiene perspectivas que contribuís… hemos encontrado ideas muy creativas, hemos encontrado nuevas maneras de realizar los procesos creativos… es interesante, es retador, te llama a sacar de todos tus recursos creativos, también de aprender de convivencia, de trabajo en equipos, pero me parece que hay cosas muy muy valiosas.”
En sintonía con el hito ambiental, Camila subraya que la identidad artística de Usaquén tiene un fuerte componente ecológico: “en Usaquén parte de la identidad que nos une a todos nosotros es la conservación ambiental. La conservación y el interés por proteger nuestros recursos naturales, creo que eso es algo que vamos a reflejar dentro de lo que vamos a hacer en el marco de Barrios Vivos Usaquén 2025″.
La dimensión socio-ambiental también es palpable en la labor de Omar Torres, ingeniero mecánico que representa una iniciativa de huerta urbana. El ve estos espacios como pilares de la cultura comunitaria:
“La huerta urbana se tiene que considerar como un territorio de paz, un territorio cultural, un territorio donde se ejecutan eh funciones como tejedor social de nuestras comunidades. Y a través de esto pues entonces las huertas también funcionan como eh espacios de sanación y espacios de convivencia cultural.”
Para Torres, la conexión con el hito cultural sobre el agua es directa y vital: “Dentro de esto me parece fundamental el hecho de que estamos desarrollando un hito cultural que es en torno al agua y justamente para que una huerta funcione requiere de ese elemento básico que es el agua”.
Laboratorios Territoriales: Diversidad y Soluciones Focalizadas
La gestora Laura Garzón también detalla la existencia de otros Barrios Vivos de transformaciones culturales en la localidad, los cuales abordan problemáticas específicas como la acumulación de residuos sólidos en sectores como El Codito, La Estrellita, San Cristóbal Norte y Santandercito.
Adicionalmente, el laboratorio de La Mariposa, ubicado en el barrio Pijaos, enfoca sus esfuerzos en la visibilización del arte, la cultura y el patrimonio de la zona, haciendo énfasis en elementos históricos como el sector del Alto de la Cruz y la leyenda de la Princesa Usaca.
La implementación de Barrios Vivos, que se materializará en hitos barriales durante los meses de noviembre y diciembre, es una clara invitación a empaparse de todo lo que es la gestión cultural en Bogotá y a participar en la construcción de un tejido social que encuentra en la cultura, el arte y la acción colectiva la mejor vía para transformar los desafíos del territorio.






