Por: Rodrigo H. Acosta B.
El Día Mundial del Agua, que se celebra anualmente el 22 de marzo, sirve como una plataforma mundial crucial establecida por las Naciones Unidas para centrar la atención internacional en la importancia del agua dulce y para abogar por la gestión sostenible de este recurso esencial . En 2025, esta observancia adquiere una resonancia particular para Colombia y su capital, Bogotá, ya que el tema mundial se centra en la necesidad urgente de la conservación de los glaciares. Este informe tiene como objetivo explorar la relevancia del Día Mundial del Agua dentro del contexto colombiano, profundizando en los intrincados desafíos y las oportunidades potenciales asociadas con la gestión sostenible de los recursos hídricos tanto en la nación como en su capital, especialmente a la luz del enfoque temático de 2025.
El concepto del Día Mundial del Agua se originó en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo (CNUMAD), celebrada en Río de Janeiro en 1992, un evento trascendental que subrayó la interconexión de la protección ambiental y el desarrollo socioeconómico . La propuesta de un día anual dedicado al agua surgió de la Agenda 21, un plan de acción integral adoptado por numerosos gobiernos en la conferencia, que destacó el agua como un componente vital del desarrollo sostenible . Posteriormente, en diciembre de 1993, la Asamblea General de las Naciones Unidas designó oficialmente el 22 de marzo como Día Mundial del Agua mediante la Resolución A/RES/47/193, celebrándose la primera conmemoración en 1993 . El objetivo principal del Día Mundial del Agua es concienciar a la opinión pública mundial sobre la creciente crisis del agua, los formidables desafíos que enfrentan miles de millones de personas que carecen de acceso a agua potable y saneamiento gestionados de forma segura, y el apremiante imperativo de la acción colectiva . Este evento anual sirve como una plataforma fundamental para subrayar la importancia fundamental del agua dulce para todos los aspectos de la vida, para abogar por la gestión responsable y sostenible de los recursos hídricos en todo el mundo, y para galvanizar el apoyo al logro del Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) 6, que tiene como objetivo garantizar la disponibilidad y la gestión sostenible del agua y el saneamiento para todos para el año 2030 . Para proporcionar un enfoque específico al multifacético desafío mundial del agua, se selecciona un tema específico cada año, lo que permite un examen más profundo de cuestiones particulares y la promoción de acciones enfocadas.
En 2025, el tema elegido para el Día Mundial del Agua es “Conservación de los glaciares”, un tema de importancia mundial primordial, particularmente para los países con regiones montañosas y aquellos que dependen del agua de deshielo glacial, como Colombia . Reconociendo el estado crítico de estas reservas heladas, las Naciones Unidas también han declarado 2025 como el “Año Internacional para la Preservación de los Glaciares”, enfatizando aún más el urgente enfoque mundial en estas masas de hielo en disminución . Sumándose a este énfasis, el primer “Día Mundial de los Glaciares” se observará el 21 de marzo de 2025, inmediatamente antes del Día Mundial del Agua, subrayando el vínculo directo e inseparable entre los glaciares y los recursos hídricos del planeta . El enfoque temático en la conservación de los glaciares en 2025 está impulsado por el papel vital que desempeñan los glaciares en el ciclo hidrológico mundial y su creciente vulnerabilidad a los impactos del cambio climático . Los glaciares funcionan como “torres de agua” naturales, almacenando una porción sustancial, aproximadamente el 70%, del agua dulce del mundo . A través de la liberación gradual de agua de deshielo, regulan los caudales de los ríos, sosteniendo los ecosistemas y proporcionando una fuente de agua crucial para las poblaciones humanas, especialmente durante las estaciones secas cuando otras fuentes pueden ser escasas . Sin embargo, debido al aumento de las temperaturas globales impulsado por el cambio climático, los glaciares de todo el mundo se están derritiendo y retrocediendo a un ritmo alarmante . Este derretimiento acelerado conduce a una mayor imprevisibilidad y a la intensificación de los extremos dentro del ciclo del agua, manifestándose tanto en inundaciones más frecuentes y severas como en sequías prolongadas y devastadoras . ONU-Agua ha esbozado mensajes clave para la campaña de 2025, destacando la urgencia de la situación: los glaciares se están derritiendo a una velocidad sin precedentes; su retroceso plantea una amenaza significativa de devastación generalizada, incluyendo mayores riesgos de inundaciones repentinas de lagos glaciares, graves escasez de agua que afectan a miles de millones de personas, un aumento del nivel del mar a nivel mundial y daños sustanciales a ecosistemas vitales; y, en consecuencia, la conservación de los glaciares no es meramente una preocupación ambiental, sino una estrategia de supervivencia crítica para todo el planeta y sus habitantes, que exige una acción inmediata y concertada para reducir drásticamente las emisiones de gases de efecto invernadero e implementar prácticas de gestión sostenibles para el agua de deshielo resultante . Si bien los glaciares de Colombia son tropicales y relativamente más pequeños en tamaño en comparación con los de latitudes más altas, sirven como indicadores críticos de los impactos generalizados del cambio climático y contribuyen significativamente al suministro de agua local y al delicado equilibrio de los ecosistemas de alta montaña . Organizaciones como Greenpeace han expresado serias preocupaciones sobre la rápida velocidad a la que están desapareciendo los glaciares tropicales de Colombia, enfatizando los posibles efectos perjudiciales en la seguridad hídrica general del país .
Colombia, a pesar de ser reconocida como una nación con abundancia de agua, enfrenta desafíos significativos para garantizar el acceso equitativo a agua limpia para todos sus ciudadanos . Según datos del Ministerio de Vivienda, Ciudad y Territorio (MVCT), aproximadamente el 93% de los colombianos tiene acceso a servicios de agua . Sin embargo, un examen más detenido revela una marcada división urbano-rural en el acceso, con las zonas rurales experimentando una cobertura considerablemente menor en comparación con los centros urbanos . En varios departamentos, incluyendo Vaupés, Vichada, Guainía, Amazonas, Chocó y La Guajira, el acceso al agua en las zonas rurales cae por debajo del 50% . Esta disparidad significa que una parte sustancial de la población rural depende de fuentes de agua alternativas, que a menudo presentan desafíos relacionados con la calidad y la fiabilidad del agua . Alarmantemente, más de 13 millones de personas en toda Colombia aún carecen de acceso a agua que se considere adecuada y segura para el consumo . La distribución desigual del acceso al agua en Colombia se destaca aún más en la siguiente tabla, que presenta datos sobre el porcentaje de la población con acceso a agua y saneamiento tanto en zonas urbanas como rurales para algunos de los departamentos más afectados, según información de Snippet y:
Departamento | Acceso a Agua Urbano (%) | Acceso a Agua Rural (%) | Acceso a Saneamiento Urbano (%) | Acceso a Saneamiento Rural (%) |
San Andrés y Providencia | < 80 | – | < 80 | – |
Guainía | < 80 | < 50 | < 80 | < 50 |
Chocó | < 80 | < 50 | < 80 | < 50 |
Amazonas | < 80 | < 50 | < 80 | – |
Putumayo | < 80 | < 50 | – | – |
Vaupés | – | < 50 | – | < 50 |
Vichada | – | < 50 | < 80 | < 50 |
La Guajira | – | < 50 | < 80 | – |
Norte de Santander | – | < 50 | – | – |
Caquetá | – | < 50 | – | – |
Guaviare | – | < 50 | – | – |
Bolívar | – | – | < 80 | – |
Magdalena | – | – | < 80 | – |
Córdoba | – | – | < 80 | – |
Nariño | – | – | < 80 | – |
Sucre | – | – | < 80 | – |
Más allá del problema del acceso, Colombia lidia con desafíos significativos relacionados con la escasez y la contaminación del agua . La variabilidad climática, particularmente el fenómeno de El Niño, ha exacerbado estos problemas, provocando graves sequías y escasez de agua en varias regiones, incluida la ciudad capital de Bogotá . Además, la contaminación del agua de múltiples fuentes representa una seria amenaza tanto para la salud humana como para los ecosistemas .
Las descargas industriales, incluidas las de las curtiembres y las operaciones mineras, la escorrentía agrícola que contiene pesticidas y fertilizantes, las aguas residuales domésticas no tratadas y la eliminación inadecuada de residuos sólidos contribuyen a la degradación de la calidad del agua en ríos, lagos y fuentes de agua subterránea . Un problema particularmente preocupante es la contaminación generalizada por mercurio en los ríos, atribuida en gran medida a las actividades ilegales de extracción de oro, que tiene graves implicaciones tanto para el medio ambiente como para la salud de las comunidades que dependen de estas fuentes de agua .
La deforestación también juega un papel importante en el impacto de los recursos hídricos de Colombia al reducir la capacidad de la tierra para retener agua y aumentar la erosión del suelo, afectando en última instancia tanto la disponibilidad como la calidad del agua . Colombia está dotada de ricos recursos hidrológicos, con su suministro de agua originado en una variedad de fuentes .
Las fuentes de agua superficial, incluidos los principales sistemas fluviales como el Magdalena, el Cauca, el Amazonas, el Orinoco y el Atrato, forman la columna vertebral de los recursos hídricos del país, alimentados por abundantes lluvias y el agua de deshielo de los glaciares andinos . Los ecosistemas de alta montaña como los páramos, a menudo denominados “fábricas de agua” debido a su excepcional capacidad para capturar y regular el agua, desempeñan un papel crucial en el suministro de agua dulce a una parte significativa de la población colombiana . Además, las fuentes de agua subterránea, junto con los lagos naturales, las lagunas y los embalses artificiales, contribuyen al suministro general de agua en toda la nación . En el contexto del tema del Día Mundial del Agua 2025, es importante señalar que el agua de deshielo glacial, aunque es un contribuyente general menor en comparación con la lluvia, es una fuente vital para ciertas regiones y ecosistemas, lo que destaca las posibles consecuencias de la pérdida de glaciares.
Bogotá, como capital y ciudad más grande de Colombia, presenta un caso único en términos de gestión de recursos hídricos dentro del contexto nacional . Las principales entidades públicas responsables de la supervisión de los recursos hídricos en Bogotá son el Gobierno Distrital, la Corporación Autónoma Regional (CAR) de Cundinamarca (la autoridad ambiental regional) y la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá (EAAB), la empresa de servicios públicos de agua y saneamiento de la ciudad . Bogotá enfrenta desafíos considerables para garantizar un suministro de agua constante y limpia para su gran y creciente población, que ahora supera los 8 millones de habitantes . La ciudad experimentó recientemente una grave escasez de agua, lo que llevó a la implementación de medidas de racionamiento debido a una sequía prolongada que se intensificó aún más por el fenómeno de El Niño . Históricamente, Bogotá ha enfrentado desafíos en el suministro de agua y a menudo ha dependido de la construcción de embalses para satisfacer las crecientes demandas de su población . Las fuentes de agua que abastecen a Bogotá están bajo una presión cada vez mayor debido a diversos factores, incluidos los cambios en el uso de la tierra, la deforestación, las actividades agrícolas y los impactos generales del cambio climático, particularmente dentro del crítico Corredor de Conservación Chingaza-Sumapaz-Guerrero . La infraestructura de suministro de agua en Bogotá depende predominantemente de fuentes de agua superficial ubicadas en las montañas que rodean la ciudad . El sistema de embalses de Chingaza es la fuente principal, proporcionando aproximadamente el 70% del agua de la ciudad . Otras fuentes de agua importantes incluyen el río Bogotá y el sistema Tunjuelo Alto . La EAAB desempeña un papel central en la gestión de la extracción, el tratamiento (a través de instalaciones como la planta de Tibitoc) y la distribución de agua en todo Bogotá y los municipios vecinos . Además, el agua se transfiere de la cuenca del río Guatiquía al embalse de San Rafael cerca de Bogotá a través de un sistema de transferencia entre cuencas . En cuanto al saneamiento del agua, Bogotá tiene un sistema de drenaje que comprende tres subcuencas principales: los ríos Salitre, Fucha y Tunjuelo . La ciudad ha estado trabajando para mejorar su infraestructura de tratamiento de aguas residuales. La planta de tratamiento de aguas residuales de Salitre existente está en proceso de expansión y mejora para alcanzar niveles de tratamiento secundario . Además, el proyecto de la planta de tratamiento de aguas residuales de Canoas está previsto para tratar las aguas residuales de las cuencas de Fucha, Tunjuelo y Soacha, con el objetivo de reducir significativamente la descarga de aguas residuales no tratadas al río Bogotá, que históricamente ha sufrido una grave contaminación .
Tanto el gobierno nacional de Colombia como la administración de la ciudad de Bogotá han implementado una serie de políticas y programas destinados a promover la conservación del agua y garantizar el uso sostenible de los recursos hídricos . A nivel nacional, los planes de desarrollo incluyen objetivos específicos para lograr el acceso universal a los servicios de agua potable y saneamiento en todo el país . En particular, Colombia implementó el programa de cobro por contaminación hídrica en 1997, un instrumento económico diseñado para incentivar a las industrias y municipios a reducir sus descargas de aguas residuales en los cuerpos de agua . Si bien el programa inicialmente enfrentó desafíos en términos de implementación consistente y recaudación de tarifas , la evidencia sugiere que ha contribuido a una reducción de las cargas de contaminación en ciertas cuencas hidrográficas, lo que demuestra un avance hacia la utilización de mecanismos de mercado para la regulación ambiental . El gobierno nacional también ha desarrollado estrategias para la adaptación al cambio climático dentro del sector hídrico, centrándose en mejorar la eficiencia en el uso del agua y salvaguardar las fuentes de agua críticas . Además, Colombia ha asumido compromisos en virtud de diversos acuerdos internacionales y trabaja activamente para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible, en particular el ODS 6, que se centra en el agua y el saneamiento . A nivel de ciudad, Bogotá ha iniciado varios programas y políticas para lograr una gestión sostenible del agua y mejorar su resiliencia a los desafíos relacionados con el agua . El Fondo de Agua de Bogotá, conocido como “Agua Somos”, desempeña un papel crucial en este esfuerzo al facilitar inversiones en la conservación y restauración ecológica de las cuencas altas que abastecen de agua a la ciudad. Esto a menudo se logra a través de mecanismos de pago por servicios ecosistémicos (PSE), que compensan a los propietarios de tierras y a las comunidades por su papel en la protección de estas áreas vitales . El proyecto “Construyendo un Paisaje Hídricamente Resiliente para la Región de Bogotá”, un esfuerzo colaborativo apoyado por el Fondo Verde para el Clima y Conservación Internacional, tiene como objetivo implementar medidas de adaptación basadas en ecosistemas y soluciones financieras innovadoras para reforzar la seguridad hídrica en la región . También se están llevando a cabo esfuerzos estratégicos para aumentar la cobertura vegetal y eliminar especies invasoras dentro del Corredor de Conservación Chingaza-Sumapaz-Guerrero, con el objetivo de mejorar la captura y el almacenamiento natural de agua . En respuesta a la reciente sequía severa, la ciudad implementó políticas temporales como el racionamiento de agua y recargos para los hogares que excedieran un cierto nivel de consumo de agua . De cara al futuro, Bogotá está desarrollando una Estrategia Integral de Seguridad Hídrica, con el apoyo de organizaciones como el Grupo de Recursos Hídricos 2030 (WRG), para abordar las brechas a largo plazo entre la demanda y la oferta de agua y para mejorar la resiliencia hídrica general de la ciudad .
En el período previo al Día Mundial del Agua 2025, varios informes de noticias y artículos han destacado los eventos planificados y las iniciativas en curso en Colombia y Bogotá, centrándose en el tema de la conservación de los glaciares y cuestiones más amplias de sostenibilidad hídrica . En Bogotá, se ha programado una serie de eventos para el 22 de marzo de 2025, que incluyen caminatas ecológicas en parques como Timiza y humedales como La Conejera, jornadas de limpieza comunitaria en arroyos urbanos como la Quebrada Manzanares, eventos culturales como “Canto al Agua” en la localidad de San Cristóbal y actividades de siembra de árboles en el Humedal La Vaca, todo ello diseñado para concienciar al público y fomentar la participación activa de los ciudadanos en los esfuerzos de conservación del agua . Organizaciones como Greenpeace están utilizando activamente la ocasión del Día Mundial del Agua 2025 para pedir una mayor atención y acción hacia la protección de los vulnerables glaciares tropicales de Colombia, enfatizando su papel crítico en la seguridad hídrica de la nación y la alarmante amenaza de su posible desaparición debido al cambio climático .
Los medios de comunicación también están presentando debates y foros centrados en la crisis mundial del agua y las responsabilidades y desafíos específicos de Colombia en la conservación de sus valiosos recursos hídricos en el contexto de la observancia internacional . También se ha previsto un importante evento regional para América Latina para celebrar tanto el Día Mundial de los Glaciares como el Día Mundial del Agua 2025, con debates sobre el estado actual de los glaciares en países como Colombia y el lanzamiento regional del Informe Mundial de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo de los Recursos Hídricos, que en 2025 se centra en las montañas y los glaciares . Más allá de estos eventos planificados, numerosos proyectos impulsados por la comunidad e iniciativas locales ya están en marcha en Colombia y Bogotá, trabajando para mejorar las prácticas de gestión del agua y aumentar la conciencia pública sobre la importancia de los recursos hídricos . En la Reserva Natural Van Der Hammen de Bogotá, el colectivo “Zanjas y Camellones” está reviviendo técnicas tradicionales indígenas de gestión del agua, demostrando el potencial de estas prácticas ancestrales en entornos urbanos contemporáneos . El Fondo de Agua de Bogotá (“Agua Somos”) continúa apoyando diversas actividades de conservación en las cuencas altas que abastecen a la ciudad, trabajando en estrecha colaboración con las comunidades locales y los propietarios de tierras a través de acuerdos de pago por servicios ecosistémicos . El proyecto “Construyendo un Paisaje Hídricamente Resiliente para la Región de Bogotá” involucra activamente a las comunidades rurales para promover prácticas sostenibles de gestión de la tierra, con el objetivo de mejorar la seguridad hídrica y aumentar la resiliencia a los impactos del cambio climático . Además, la Plataforma de Seguridad Hídrica de Bogotá, facilitada por el WRG 2030, sirve como un foro vital de múltiples partes interesadas, reuniendo a representantes de instituciones públicas, el sector privado y la sociedad civil para abordar colaborativamente los complejos desafíos hídricos que enfrenta la ciudad .
El impacto del cambio climático proyecta una larga sombra sobre los recursos hídricos tanto de Colombia como de Bogotá, actuando como un importante multiplicador de amenazas que exacerba las vulnerabilidades existentes . El aumento de las temperaturas globales está causando un derretimiento acelerado de los glaciares en Colombia, lo que genera preocupación por su posible desaparición en las próximas décadas . Esta pérdida de hielo glacial tendrá consecuencias significativas para la disponibilidad de agua aguas abajo, particularmente durante las estaciones secas cuando el agua de deshielo contribuye sustancialmente a los caudales de los ríos . El cambio climático también está alterando los patrones de precipitación tradicionales, lo que lleva a sequías más frecuentes e intensas, como se experimentó recientemente en Bogotá, lo que resultó en un severo racionamiento de agua . Simultáneamente, otras regiones pueden enfrentar mayores riesgos de eventos de lluvia extrema e inundaciones . Estas condiciones hidrológicas alteradas tienen consecuencias potenciales de gran alcance, incluyendo una mayor escasez de agua para el consumo humano, importantes impactos negativos en la producción agrícola a través de la pérdida de cosechas y la muerte de ganado, y amenazas a la estabilidad de la generación de energía hidroeléctrica, que depende de un flujo de agua constante en ríos y embalses . El sistema de suministro de agua de Bogotá es particularmente vulnerable a estos impactos del cambio climático, ya que depende en gran medida de ecosistemas altoandinos como los páramos y los glaciares, que son altamente susceptibles al aumento de las temperaturas y a los regímenes de precipitación alterados, como lo demuestran claramente las recientes medidas de racionamiento de agua sin precedentes . Además, la reducción de la generación de energía hidroeléctrica debido a la escasez de agua durante los períodos de sequía puede llevar a un aumento de los precios de la energía, lo que podría exacerbar los desafíos económicos tanto para los residentes como para las industrias .
En toda Colombia y dentro de Bogotá, numerosos proyectos impulsados por la comunidad e iniciativas locales están desempeñando un papel crucial en la respuesta a los desafíos de la gestión del agua, la promoción de la conservación y la sensibilización sobre la importancia vital de los recursos hídricos . En las comunidades rurales, diversas iniciativas se centran en la promoción de prácticas agrícolas sostenibles que minimicen el consumo de agua y reduzcan la contaminación de las fuentes de agua mediante el uso responsable de fertilizantes y pesticidas . Reconociendo el papel crítico de los humedales y los páramos en la regulación del flujo de agua y el apoyo a la biodiversidad, muchos proyectos involucran la participación activa de las comunidades locales en la restauración y protección de estos ecosistemas vitales . Estos esfuerzos de base no solo contribuyen a la conservación del medio ambiente, sino que también empoderan a las comunidades para que se conviertan en administradoras de sus recursos hídricos locales. En algunas áreas, las iniciativas lideradas por la comunidad se centran en el monitoreo de la calidad del agua en los ríos y arroyos locales, proporcionando datos valiosos y fomentando un sentido de responsabilidad para mantener cuerpos de agua saludables . Las comunidades indígenas de toda Colombia también están desempeñando un papel importante al revivir e implementar sus conocimientos y prácticas ancestrales tradicionales para la gestión sostenible del agua, que a menudo han demostrado ser altamente efectivos y bien adaptados a las condiciones ambientales específicas de sus regiones . Las organizaciones no gubernamentales (ONG) locales y las organizaciones comunitarias (OCB) a menudo sirven como facilitadores clave para estas iniciativas, proporcionando apoyo técnico esencial, recursos y fomentando la colaboración entre diferentes partes interesadas . Incluso dentro del entorno urbano de Bogotá, los proyectos liderados por la comunidad están marcando la diferencia. El proyecto “Zanjas y Camellones”, que opera en la Reserva Natural Van Der Hammen, es un ejemplo convincente de la reactivación de antiguas técnicas de gestión del agua, lo que demuestra el potencial de integrar el conocimiento ecológico tradicional en los esfuerzos modernos de conservación urbana .
El Día Mundial del Agua 2025, con su enfoque en la conservación de los glaciares, tiene una profunda importancia para Colombia y Bogotá. La vulnerabilidad de la nación al cambio climático, junto con su dependencia de los ecosistemas de alta montaña para los recursos hídricos, subraya la urgencia de abordar el declive global de los glaciares. Colombia y su capital enfrentan desafíos sustanciales e interconectados derivados de la escasez de agua, la contaminación y los crecientes impactos del cambio climático. Sin embargo, estos desafíos se enfrentan con oportunidades existentes y emergentes de progreso. Las políticas nacionales y locales eficaces, la adopción de tecnologías innovadoras, la participación activa de las comunidades y un compromiso renovado con la protección de los ecosistemas ofrecen caminos hacia un futuro hídrico más sostenible. Trazar este futuro requiere enfoques integrados y colaborativos que reconozcan la compleja interacción de factores ambientales, sociales y económicos en la gestión de los recursos hídricos. El fortalecimiento de la gobernanza del agua, la inversión en infraestructura resiliente, la promoción de prácticas eficientes en el uso del agua en todos los sectores y el fomento de una cultura de administración del agua son pasos esenciales. A medida que se acerca el Día Mundial del Agua 2025, sirve como un recordatorio oportuno y un poderoso llamado a la acción para que individuos, comunidades, gobiernos y todas las partes interesadas tomen medidas concretas y coordinadas para garantizar un futuro hídrico seguro y resiliente para Colombia y su capital, reconociendo que el acceso al agua limpia es un derecho humano fundamental y una piedra angular del desarrollo sostenible.
¡Agéndate, participa y contribuye a la preservación de este recurso vital!
(El río Bogotá nace en el páramo de Guacheneque, municipio de Villapinzón, Cundinamarca. Son 47 municipios los que hacen parte de la cuenca. En el Distrito, los ríos Salitre, Fucha y Tunjuelo desembocan en este afluente. En la capital, el río Bogotá colinda con las localidades de Suba, Engativá, Fontibón, Kennedy y Bosa, pero todos los ciudadanos deben aportar a su cuidado. )
Sábado 22 de marzo
- Feria de servicios ‘Día Mundial del Agua
Se realizará una feria de servicios con apoyo de las entidades participantes, con la socialización y actividades pedagógicas frente al uso adecuado del agua y las formas de cuidado de los canales de la localidad.
Localidad: Usaquén
Punto de encuentro: Calle 170 con carrera 15
Hora: 9:00 a. m.
- Quebrada La Peña Viva: Juntos por un Entorno Limpio
Se llevará a cabo una jornada de embellecimiento y limpieza en la quebrada Manzanares, con el apoyo de entidades invitadas y la participación activa de la comunidad. Durante la jornada, se brindará un espacio pedagógico sobre el cuidado de las fuentes hídricas, la adecuada separación de residuos y su impacto en la calidad del agua.
Localidad: Santa Fe
Punto de encuentro: Quebrada Manzanares Cl. 9 No. 6 Este-1 a 6 Este-11
Hora: 09:00 a. m. – 12:00 p. m.
- Canto al Fucha
Jornada de limpieza, sensibilización, canto al agua
Localidad: San Cristóbal
Punto de encuentro: Jardín Ecourbano Barrio San Cristóbal carrera 10C Este con calle 13 Sur
Hora: 9:00 a. m. – 1:00 p. m.
- Celebración Día Mundial del Agua
Se llevarán a cabo actividades de reconocimiento y valoración del ecosistema y su importancia en el ciclo del agua, riego al arbolado y actividades en el exterior del humedal de limpieza y sensibilización a la comunidad aledaña.
Localidad: Fontibón
Punto de encuentro: Humedal Capellanía
Hora: 8:00 a.m. – 12:00 p. m.
- Feria Ambiental Chiguaza
Acciones de sensibilización y jornada de recolección de residuos sólidos y de postconsumo del entorno de la Hacienda Los Molinos y quebrada Chiguaza
Localidad: Rafael Uribe Uribe
Punto de encuentro: Parque Jaime Garzón frente al polideportivo Molinos 2
Hora: 1:00 p. m. a 4:00 p. m.
- Primer festival de la zona de reserva campesina
Dar a conocer algunas especies de flora y fauna endémicas de Bogotá a través de la técnica de máscaras tipo antifaz para promover la conservación de la biodiversidad y la adaptación al cambio climático.
Localidad: Sumapaz
Punto de encuentro: Centro poblado San Juan
Hora: 10:00 a. m.
- Caminata ecológica por la Reserva Distrital de Humedal La Conejera
Reconocer las características principales del ecosistema de humedal y su importancia para la biodiversidad.
Localidad: Suba
Punto de encuentro: Calle 153 con carrera 136 D
Hora: 10:00 a. m. Inscripciones: caminatasecologicas@ambientebogota.gov.co
Viernes 28 de marzo
- Recorrido Aguanoso-Guadalupe
Se llevará a cabo un recorrido por el sendero Aguanoso-Guadalupe con el propósito de sensibilizar a la comunidad sobre el invaluable potencial hídrico de los Cerros Orientales. Durante la caminata, se explorarán ecosistemas estratégicos que juegan un papel fundamental en la regulación y conservación del recurso hídrico en la ciudad. Además, se abordarán temas clave como la biodiversidad de la zona, la importancia de su protección y las acciones necesarias para garantizar la preservación de estas fuentes de agua.
Localidad: Santa Fe
Punto de encuentro: Alcaldía Local de Santa Fe
Hora: 07:00 a. m. – 12:00 p. m.
Link de inscripción: Lo habilita la Alcaldía Local de Santa Fe
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Sábado 29 de marzo
- Agua fuente de vida – Conmemoración día del agua
Se realizará actividad en torno a las fuentes hídricas donde se explicarán las cuencas principales de la localidad, el cambio climático y sus efectos en las huertas urbanas y la importancia de este recurso natural para la seguridad alimentaria. Finalmente, se realizará una actividad de transformados en conjunto con el Jardín Botánico de Bogotá.
Localidad: Chapinero
Punto de encuentro: Salón comunal del barrio Juan 23
Hora: 8:30 a. m.